Ataques de pánico: entender el mecanismo para poder liberarse
Un ataque de pánico puede sentirse como una amenaza real: palpitaciones, ahogo, mareo y miedo intenso. Aquí verás el ciclo del miedo al miedo, cómo se mantiene, y qué tipo de intervención ayuda a romperlo.
Introducción
El miedo es una de nuestras emociones más primitivas, una alarma natural que nos protege de peligros reales. Pero, ¿qué ocurre cuando esa alarma se dispara sin un peligro objetivo? ¿O cuando el pánico se convierte en el problema en sí mismo?
En esos casos, el miedo deja de ser un aliado y se transforma en pánico: una experiencia súbita, abrumadora y difícil de controlar que puede dejar una huella muy intensa en quien la vive.
Este artículo está inspirado principalmente en el libro La terapia de los ataques de pánico (Nardone, 2016), junto con aportes de otras obras del mismo autor (Miedo, pánico, fobias, 1995; No hay noche que no vea el día) y del DSM-5-TR. El objetivo es ofrecer una guía clara y práctica para entender qué ocurre en los ataques de pánico y cómo se pueden tratar de forma efectiva.


¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es una crisis súbita e intensa en la que la persona siente que el corazón se acelera, la respiración se agita, aparecen mareos, hormigueos o sensación de irrealidad, y surge la vivencia de perder el control o incluso morir.
Quien lo sufre suele describirlo como un tsunami que llega sin previo aviso y deja a la persona devastada. Aunque objetivamente la crisis tiene un inicio y un final, la huella que deja puede ser muy duradera si no se interviene.
¿Cómo se desarrolla un ataque de pánico?
Las personas que padecen ataques de pánico quedan atrapadas en lo que Nardone denomina la espiral del miedo. De forma simplificada, el proceso suele ser este:
- Un estímulo interno (palpitación, mareo, sensación de ahogo) o externo (lugar cerrado, conducir, hacer cola…) activa la respuesta fisiológica del miedo.
- La persona interpreta esas sensaciones como peligrosas: “me va a dar algo”, “voy a desmayarme”, “voy a perder el control”.
- El miedo aumenta y sobrepasa el umbral funcional, generando subida intensa de síntomas y pensamientos catastróficos.
- Se desencadena el ataque de pánico: la persona siente que está a punto de morir, volverse loca o perder totalmente el control.
Después del primer episodio, aparece el llamado miedo al miedo: ya no se teme solo a una situación, sino a las propias reacciones del cuerpo. La amenaza pasa a ser interna, y cada pequeña sensación puede vivirse como el anuncio de una nueva crisis.


Cuando se intenta controlar o evitar esas sensaciones, paradójicamente se les presta más atención, se intensifican y el círculo del pánico queda cada vez más reforzado.
Diagnóstico operativo de la persona con ataques de pánico
Desde la Terapia Breve Estratégica se ha identificado un patrón muy claro en las personas que sufren ataques de pánico. Suelen recurrir a tres tipos de “soluciones” que, lejos de ayudar, perpetúan el problema:
- Evitar o huir: dejar de hacer actividades, evitar lugares o situaciones asociadas al pánico.
- Buscar ayuda y protección constantes: depender de alguien “seguro” u objetos (móvil, agua, medicación) para sentir control.
- Intentar controlar las reacciones: vigilancia obsesiva de latidos, respiración y tensión (“no puedo sentir nada”).
La repetición de estas conductas consolida el miedo al miedo y mantiene el trastorno de pánico. Desde este modelo, la confirmación diagnóstica llega cuando, al interrumpir estas soluciones intentadas, el miedo desciende de nuevo a un nivel manejable y funcional.
¿Cuál es el mejor tratamiento para el ataque de pánico?
Durante años, muchos enfoques se han centrado en buscar en el pasado las causas del problema actual o en explicarlo únicamente a través de estilos de apego o correlatos neurobiológicos. Sin embargo, saber por qué apareció el problema no siempre indica cómo solucionarlo.
Desde la Terapia Breve Estratégica se parte de una idea diferente: la clave del tratamiento está en transformar las percepciones y reacciones que mantienen el miedo. En concreto, se trabaja mediante estratagemas dirigidas a interrumpir o modificar las soluciones intentadas que alimentan el pánico:
- Bloquear la petición de ayuda cuando impide afrontar situaciones de manera autónoma.
- Interrumpir el intento de control excesivo de las reacciones físicas.
- Aplicar una contraevitación progresiva para afrontar el miedo con una estrategia, sin forzar.
Todo ello se acompaña del uso de analogías, metáforas y lenguaje sugestivo para sortear resistencias. El proceso suele ser gradual: acercarse al miedo de forma estratégica, sin alimentar la evitación.
En este sentido, la terapia se apoya en una idea paradójica: cuando la persona aprende a “buscar” el miedo de manera voluntaria y guiada, el miedo pierde fuerza; cuando se intenta suprimirlo a toda costa, se fortalece.
“El miedo mirado de frente se transforma en valor; el miedo evitado se convierte en pánico.”
Diagnóstico diferencial del ataque de pánico
Es fundamental distinguir el pánico de otras condiciones en las que puede haber ansiedad intensa:
- Trastorno de ansiedad generalizada.
- Estados de angustia reactiva ante acontecimientos vitales estresantes.
- Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).
- Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).
- Ansiedad por la salud (hipocondría y cuadros afines).
Un ataque de pánico que forma parte de otra patología requiere un encuadre y tratamiento específicos. Por eso, una buena evaluación clínica es clave para decidir la mejor estrategia.
Ataques de pánico y depresión
Tradicionalmente se ha afirmado que la depresión se asocia de forma directa con los ataques de pánico. Sin embargo, investigaciones más recientes (p. ej., Gibson, 2014) señalan que en muchos casos es la experiencia de pánico la que precede al estado depresivo y no al revés.
La sensación de estar atrapado en el círculo del pánico, la limitación en la vida diaria y la pérdida de confianza en uno mismo pueden conducir con el tiempo a un estado depresivo secundario. Este matiz influye en cómo se planifica el abordaje terapéutico.
¿Te sientes identificado? ¿Sufres ataques de pánico?
El ataque de pánico es una de las experiencias más intensas y aterradoras que puede vivir una persona. Puede llevar a evitar actividades, lugares o decisiones importantes por miedo a que “vuelva a ocurrir”.
Con la intervención adecuada es posible romper el círculo del miedo, recuperar confianza en el propio cuerpo y devolver al miedo su función original: protegernos en lugar de limitarnos.
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Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre ansiedad y ataque de pánico?+
La ansiedad es un estado prolongado de preocupación o tensión que puede acompañarse de síntomas físicos leves o moderados. El ataque de pánico, en cambio, es una crisis súbita e intensa en la que aparecen palpitaciones, sensación de ahogo, mareo y miedo a perder el control o morir. Si las crisis se repiten, es recomendable consultar a un psicólogo especializado en ansiedad y pánico.
¿Por qué se repiten los ataques de pánico?+
Tras un primer episodio suele aparecer el llamado miedo al miedo: la persona teme sus propias reacciones físicas. El intento de controlar o evitar estas sensaciones alimenta el ciclo del pánico, haciendo que las crisis se repitan con más frecuencia.
¿Cómo se tratan los ataques de pánico?+
Desde la terapia breve estratégica se trabaja interrumpiendo las soluciones que mantienen el problema: la evitación, la búsqueda constante de protección y el intento de control excesivo de las reacciones físicas. Se aplican estratagemas específicas para recuperar la confianza en el propio cuerpo y reducir el miedo anticipatorio.
¿Cuánto tiempo tarda en verse la mejoría?+
En muchos casos se observan mejoras significativas en pocas semanas, especialmente cuando se aplican de forma constante las indicaciones terapéuticas. El proceso es gradual y se adapta al ritmo de cada persona.
¿Puedo recibir terapia online si vivo fuera de Madrid?+
Sí. La terapia online permite trabajar ataques de pánico y otros problemas de ansiedad a distancia, manteniendo la confidencialidad y la eficacia del proceso siempre que se respeten unas condiciones mínimas de privacidad y estabilidad de conexión. Puedes ver la modalidad aquí: terapia online.
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Referencias
- American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
- Gibson, P. (2014). Outcome research on the effectiveness of BST with postnatal depression.
- Nardone, G. (1995). Miedo, pánico, fobias. Barcelona: Herder.
- Nardone, G. (2005). No hay noche que no vea el día. Barcelona: Herder.
- Nardone, G. (2016). La terapia de los ataques de pánico. Barcelona: Herder.
Sobre Alberto Soria Psicología
Soy psicólogo general sanitario en Madrid, con experiencia en el tratamiento de ansiedad, ataques de pánico y fobias. Trabajo desde un enfoque integrativo, donde la terapia breve estratégica y la mirada relacional tienen un papel central.
En consulta acompaño a cada persona a comprender qué mantiene el problema, recuperar recursos y construir una nueva relación con el miedo, para que deje de limitar su vida cotidiana. Si lo necesitas, puedes reservar una primera sesión para valorar tu situación y decidir juntos los siguientes pasos.
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